El 8 de marzo es conocido como el Día Internacional de las Mujeres. Este día nos recuerda la lucha por conseguir la igualdad entre hombres y mujeres. Su origen lo encontramos a principios del siglo XX, cuando muchas mujeres empezaron a organizarse para protestar todas juntas y conseguir mejores condiciones laborales, salarios justos y derechos básicos como el del voto. Con el tiempo, el 8M se ha convertido en un símbolo a nivel mundial por la defensa de los derechos de las mujeres y de la necesidad de acabar con las desigualdades que todavía existen.
En Cataluña, el 8M se celebra con mucha participación. En las ciudades más importantes como Barcelona, Girona, Tarragona y Lleida se organizan manifestaciones, charlas y talleres educativos. Las calles se llenan de personas que, cada año, luchan para defender una sociedad más justa, más segura y más igualitaria. Las escuelas e institutos suelen realizar actividades, debates y lecturas para entender mejor la historia del feminismo y recordar todos los problemas actuales que afectan a las mujeres. Además, cada año se trabajan temas que preocupan especialmente a las jóvenes, como la presión estética, los comentarios machistas o la libertad sexual.
El 8M es un buen momento para recuperar figuras del pasado que contribuyeron a mejorar la situación de las mujeres. Así Maria Aurèlia Capmany, que nació en 1918 en Barcelona y murió en el Hospital del Mar (Barcelona) en 1991. Fue una mujer que nunca tuvo miedo de expresar lo que pensaba. Vivió en una época en la que las mujeres tenían posibilidades muy limitadas, pero ella no se conformaba con esto. Amaba la escritura, la docencia, la participación en proyectos culturales y para hacer visible su defensa de las mujeres del “merecimiento de no ser menos” que los hombres, las evidenciaba al exponer su desarrollo cultural. Durante los años en los que mucha gente no se atrevía a hablar, a causa del franquismo, continuó luchando por la libertad, por la igualdad, y por el derecho a decidir sobre su propia vida. Era directa, irónica y estaba muy comprometida con la lucha de todas las mujeres. Era a través de su punto de vista del mundo que muchas chicas, que no se conocían a sí mismas, empezaron a reconsiderar su situación como mujeres y a ser críticas, seguras de sí mismas y con ganas de no dejar que nadie les dijese lo que podían o no podían hacer. Hoy sigue siendo una referencia, ejemplo de fortaleza personal y de lucha de todas las mujeres para conseguir igualdad de género.
